Cuando nació, su madre lo vio y SE NEGÓ a llevarlo a casa: hoy tiene 44 años y cuenta su historia

Ver nacer a tu bebé y darte cuenta de que sufre una terrible deformación es algo terrible, pero ser ese bebé al que desean que jamás hubiese nacido es mucho peor, ¿cierto? 

Robert Hoge fue rechazado por su familia cuando, al nacer, se dieron cuenta de que sus piernas eran deformes y un gigante tumor cubría su rostro
.
 Hoge se abrió con el mundo y decidió contar la historia de cómo fue despreciado por su madre, discriminado por la gente y lo feliz que es ahora.

Robert nació en 1972 y fue el quinto hijo de María y Vince Hoge.
 Todos esperaban su nacimiento con ansias pero también con angustia dada la situación económica del momento.

Cuando nació, su madre no pudo contener el horror al verlo deforme y tuvo que quedarse una semana en el hospital mientras decidía si llevarlo a casa o no.

"Es tan feo, no quiero llevarlo a casa. Ojalá estuviese muerto", dijo su madre.

Después de mucho pensarlo, la pareja decidió llevarlo a casa a conocer a sus hermanos, pero estos no se sorprendieron demasiado. Poco a poco, la vergüenza de su madre fue opacada por la preocupación de mantenerlo con vida y pagar todas las cirugías que necesitó.



Robert es el menor de cinco hermanos.

"Estaba preocupada por el daño que me haría el prejuicio de la gente", aseguró Robert.


Hoge dice que siempre supo que su madre hubiese preferido su muerte al nacer y todo el tiempo se sintió mal al respecto. Sin embargo, con los años la situación fue superada y comenzó a hacer su vida con toda la normalidad que pudo. 



Toda su perspectiva de vida cambió cuando se enteró que sería papá,
 sintió el peor de los miedos pensando que podría ser como él o tener otro problema. Se dio cuenta que, si bien su madre no había reaccionado de la mejor forma, tampoco podía juzgarla. Antes de él sus padres habían criado cuatro niños sanos, y esta vez les tocaba una dura tarea… No estaba fácil.



Aunque ahora es escritor y ha hecho carrera en los medios de comunicación y política en Australia, siempre recuerda con tristeza no haber sido una bendición para sus padres al principio, pero ahora todo concluye con un final feliz.

Su libro se llama "Ugly" (feo en inglés), y está disponible en Internet para quién desee leerlo.
 

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