La única palabra que quebró al asesino más sangriento de EEUU



Gary Leon Ridgway es conocido como The Green River Killer (el asesino de Green River). Nació el 18 de febrero de 1949 en Salt Lake City, Utah. 

En 2003 fue declarado culpable de asesinar a 48 mujeres aunque posteriormente confesó haber matado a 71. Es considerado uno de los asesinos en serie más prolíficos en la historia criminal de los Estados Unidos. 
Tras su detención, varios familiares y amigos fueron interrogados. Lo describieron como una persona amigable pero extraña. Mientras iba de casa en casa hablando sobre la Iglesia Evangélica a la que asistía, paralelamente desarrollaba su obsesión por las prostitutas y anomalías en su comportamiento sexual. 

Sus primeros dos matrimonios estuvieron plagados de infidelidades. Fue durante su adolescencia donde experimentó sus primeros impulsos violentos cuando estuvo a punto de asesinar a un niño de seis años a puñaladas aunque el menor sobrevivió al ataque.
Ridgway confesó después que lo hizo porque en sus propias palabras, "quería saber lo que se siente matar a alguien".

Su aberrante comportamiento sexual nace por su odio hacia las mujeres.
 Ese odio fue influido por su madre, que maltrataba a todos los integrantes de su familia -especialmente a él y su padre. 

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Así está Gary Leon Ridgway, a 13 años del juicio (2016)

El juicio que nadie olvidará 

El 5 de noviembre de 2003, en un juicio conmovedor, decenas de familiares de las víctimas subieron al estrado para insultar y maldecir al asesino. Quién fue condenado a 49 sentencias consecutivas de cadena perpetua sin derecho a acceder a la Libertad Condicional.
Evitó la pena de muerte al confesar todos sus crímenes, incluyendo algunos que la policía no le había atribuido en sus investigaciones.Esta actitud fría e indiferente la demostrará también al escuchar las durísimas palabras que los familiares de sus víctimas pronunciarán el día de su condena definitiva. 

El estremecedor video del juicio, se viralizó. Ni el desprecio, ni los insultos, ni el sufrimiento de los familiares de sus víctimas, ni las palabras cargadas de odio logran provocar expresión alguna en el rostro impertérrito de Gary Leon Ridgway. Tan sólo el sincero perdón mostrado por el padre de una de las personas asesinadas por él, un hombre cristiano, le conmueve súbitamente hasta las lágrimas.

Luego de que toda la sala hiciera su descargo con el asesino, subió un sacerdote al estrado. El hombre le dijo: "Se que hay mucha gente que te odia, yo no" comenzó al tiempo que todos se sorprendían. "Dios dice que debemos perdonar, estás perdonado" finalizó el sacerdote mientras el terrible asesino, que no se había inmutado durante todo el juicio, rompía en llanto.

Mirá el video:



Fuente: http://protestantedigital.com - 

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